Mientras los policías lo tenían reducido al acusado de haber cometido dos homicidios en menos de 40 días, un vecino del asentamiento Madre Teresa de Calcuta, se arrimó y le gritó: “¡Chango, estás loco! Por lo que hiciste merecés que te maten en la cárcel”. El sospechoso apenas si levantó la cabeza y le respondió: “me harían un favor, porque si salgo voy a matar de vuelta”. Esa frase dejó helados a los investigadores de la División Homicidios.
El joven de 21 años está acusado de haber cometido dos crímenes. Según los investigadores, en la madrugada del 15 de junio ingresó a un depósito de construcción de Las Talitas y acabó con la vida del sereno José Antonio Escobar para robarle herramientas y la moto. El 19 de julio, ingresó al departamento del cocinero Juan Antonio Moya, en San Lorenzo 30, y lo ultimó. Antes de irse le sustrajo varias pertenencias.
Ambos casos tuvieron algunas similitudes. A las dos víctimas les robaron las vidas con armas blancas y con una saña no muy común. Ambos recibieron varias puñaladas de manera artera, ya que nunca tuvieron chances de defenderse. Los dos ultimados tenían más de 40 años y no tenían parejas estables, o bien sus parientes y allegados no conocían muchos detalles de sus relaciones.
Los policías de Homicidios dieron con él casi de casualidad. Investigando el crimen del cocinero, descubrieron que el joven había abordado un taxi. Los pesquisas lograron dar con el conductor que los llevó hasta donde había trasladado al misterioso pasajero. Irrumpieron en una casa del asentamiento Teresa Calcuta buscando al sospechoso. Cuando lo vieron y constataron su identidad, descubrieron que era la misma persona que buscaban por el crimen del sereno.
Los policías aseguraron que el joven no opuso resistencia, pero nunca pudo ocultar de su rostro un gesto de odio combinado con una dosis de dulzura. Se sorprendieron por su aspecto físico: no entendían cómo ese joven diminuto pudo haber reducido a dos personas de mayor contextura.
Misterio
Por cómo actuó y la manera en que acabó con las vidas de sus víctimas, la Policía comenzó a investigar si había sido el autor de otros crímenes de hombres solitarios de esa edad que permanecen impunes hasta el momento.
Uno de ellos fue el de Víctor Romano, el docente encontrado muerto en su departamento de Barrio Sur, en abril. En un principio, estaría descartado, porque esa víctima murió asfixiada y en este caso quyien lo mató no se llevó ningún elemento de la casa.
Personal de Homicidios, al mando de los comisarios Hugo Cabezas y Sergio Juárez, continúa investigando otros casos. Deben repasar todas las causas de homicidios, analizar los modus operandi, repasar testimonios y hasta comparar perfiles genéticos para tratar de confirmar que el detenido haya tenido que ver en algunos de ellos.
En Tribunales
El acusado se presentó en Tribunales para declarar por ambos casos. Según trascendió, también dejó una imagen de ser un hombre duro e irascible. Las fuentes consultadas dijeron que se mostró calculador para responder y hasta por momentos tuvo arranques de ira cuando le molestaba alguna pregunta que le realizaron. Por esta razón, el interrogatorio tuvo que ser interrumpido en varias oportunidades.
Acusado por una amiga
Todas las veces negó haber sido el autor de los hechos y responsabilizó a otros por los crímenes. En el caso del sereno, estuvo acompañado por una joven que se encuentra detenida por el caso. Ella fue la que lo acusó de haber acabado con la vida del sereno. Él desmintió la versión de la acusada y tampoco dio precisiones de con quién estuvo en el departamento del cocinero.
En el caso del homicidio dijo que él, en esos días, estuvo en cama por haber sufrido un accidente. Aclaró que no fue internado y que sólo recibió atención médica en un CAPS. Además, ofreció como testigo a su padre, conocido como “Lampriao”, un hombre que tiene serios antecedentes penales.